De dónde viene todo esto
Antes de Mi Mansión Perogrulla, Marta llevó durante años una cooperativa en un monasterio restaurado, un proyecto sin ánimo de lucro que llegó a tener mucha repercusión — salió en televisión y en prensa, y llegó a conocerse como un lugar de referencia en la zona.
Como todo proyecto que abre sus puertas de verdad, pasó por momentos muy difíciles, agravados por la pandemia, que dejó la casa sin visitas durante mucho tiempo. Fueron años de mucho aprendizaje — y también de mucho esfuerzo personal.
El presente: Mi Mansión Perogrulla
De aquella experiencia nace este nuevo proyecto, en Buxán. La idea de fondo es la misma — una casa abierta, sostenida por donativos — pero con la intención de dotarla de una base más sólida y reconocida. La antigua cooperativa está hoy en proceso de disolución; el deseo de Marta es que ese mismo espíritu de "utilidad pública" tenga continuidad en una figura nueva, para que este tipo de proyectos —casas abiertas, sostenidas por donativos, al servicio de quien las necesita— tengan un reconocimiento institucional real.
"Mi petición, la petición de este lugar, es que todo el mundo debería tener su casita."
Llegar a Buxán



La casa por dentro y por fuera




En prensa
La Voz de Galicia ha dedicado un reportaje a Marta y a este proyecto — "Una coruñesa acoge en Buxán a personas con pocos recursos", firmado por la periodista Cristina Viu. En él se cuenta cómo Marta abrió las puertas de su casa en Buxán a peregrinos y a personas con pocos recursos, y cómo pide que otras instituciones, como la Iglesia, abran también sus espacios vacíos para quien lo necesita.
Pendiente: solo tengo capturas de pantalla del artículo (no el enlace ni la foto en buena calidad) — si me pasas el enlace a la noticia o la foto como archivo adjunto, lo enlazo aquí directamente y añado la foto del reportaje.
Nota para Marta: aquí resumí la historia sin mencionar bancos ni cifras del conflicto legal, tal y como pediste. Si quieres que se cuente algo más (o menos), lo ajustamos.